Hoy me levanté con cierta nostalgia, pues el lunes es el cumple de mi padre y creo que es la primera vez que falto a la celebración familiar en la parcela (aquí dirían "la finca", que suena mucho mejor), pero bueno, ya les dejé mi mensaje para que me tuvieran presente durante la misma.
Quedé con Antonio en que visitaríamos el centro, Luca, el compañero de aquí que estuvo en Madrid, nos dijo que nos llamaría para venirse con nosotros y así lo ha hecho. Hemos quedado con él y su familia en la Plaza de Bolívar. Había visto la plaza en un reportaje y la verdad es que me ha parecido más vieja de lo que vi, no sé si vieja o peor cuidada, todo está lleno de pintadas y sucio, lo cual desluce bastante el conjunto de lo que hay allí.
Rodeando la plaza está el Palacio de Justicia, el Senado y la Catedral, así como una estatua en el centro de la plaza de Simón Bolívar, lo que se dice un lugar emblemático de la ciudad en pleno centro histórico.
La familia de Luca es encantadora, su esposa es una mujer entusiasta y muy agradable al trato, y sus pequeños...una monada que tienen a Antonio encandilado desde que comimos con ellos en casa de la mamá de Yoana (suegra de Luca) la primera semana.
Hemos visitado los alrededores del Senado, tienen un gran terreno donde se encuentra también la casa presidencial, Casa de Nariño, que es la sede del gobierno del país.
En la zona hay estampas verdaderamente bonitas...
En el recorrido hemos parado en un café libreria que merecía la pena sobre todo por el patio interior.
Y tras el café hemos tomado un dulce típico de la zona, es como una oblea hecha de barquillo y rellena de cremas dulces, muy rica. También hemos visto las tiendas con los dulces típicos y como podéis ver la mejor cara ante ellas es de Francesco, hijo de Luca y Yoana.
Tras un breve recorrido por las calles, hemos ido al Museo de la Casa de la Moneda y al Museo de Botero, la verdad es que están bastante bien, no son grandes pero guardan cierto sabor en su interior, ya que están ubicados en pleno centro, en una casa de dos plantas con patios interiores muy bien cuidados.
Tras la visita cultural hemos ido a almorzar a una buena zona de la ciudad, hemos tomado crepes y luego hemos estado en el parque que había allí mismo con los niños.
Ha sido una tarde agradable con paseo incluído hasta el Hotel.
Mañana más....
Lástima lo de la plaza, tiene un aspecto muy bueno y una arquitectura interesante. Del día, se echa en falta el banano frito, pero parece que la dieta colombiana siempre tiene un dulce- dulce con el que sustituir o acompañar (salvo que el banano ya no lo nombres por cotidiano). Bonita experiencia.
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